¿Necesita la Copa del Rey un cambio de formato?

Copa

La Copa del Rey ha perdido su esencia / RFEF

Ni en el Vicente Calderón ni en Anoeta. En ninguno de los estadios hubo sorpresa y el fútbol modesto se quedó una vez más sin representantes en una final de la Copa del Rey. Y últimamente van demasiadas. De hecho, serán los todopoderosos Real Madrid y FC Barcelona los que, de manera independiente, harán acto de presencia por tercera vez en cuatro años.

Lejos quedaron ya los tiempos … en los que los gigantes de nuestro fútbol daban la espalda al trofeo del K.O, propiciando que los equipos pequeños soñaran con escribir la página más gloriosa de su historia,  y paralelamente conseguir una plaza en competición europea para la temporada siguiente. Así, Real Betis, Zaragoza, Espanyol, Sevilla, Getafe, Osasuna, Valencia, Deportivo de la Coruña, Athletic Club de Bilbao o Celta de Vigo desfilaron por la finalísima no hace demasiado.

No voy a negar que el choque entre madrileños y catalanes no sea un espectáculo firme candidato a entrar en los anales de la historia. Todo lo contrario. De hecho, quizás un servidor sea el primero en sentarse frente al televisor para disfrutar de un partido entre dos de los mejores equipos del mundo.

Sin embargo, el fútbol también vive de las gestas de los pequeños. Algo que, por desgracia, escasea cada vez más. Quizás el egoísmo de los clubes poderosos sea parte del problema. Para arrasar, ya tienen la Liga. No obstante, no se les puede pedir que se dejen perder. De hecho, por algo son profesionales y por algo se les paga.

Es por ello que quizás lo más lógico sea un cambio de formato. Una opción sería volver a esos encuentros únicos en campo del pequeño en los que un Toledo o un Novelda eran capaces de pintarles la cara a blancos y culés respectivamente, o en los que un Figueres se plantaba en semifinales. Amén de enmendar que los equipos que disputan competiciones europeas estén exentos por arte de magia de las primeras rondas o gocen de sorteos favorables.

Otra posibilidad pasa por echar un vistazo al baloncesto, donde las fases finales entre los cuatro u ocho mejores del torneo son el  plato estrella. Y es que a partido único, en terreno neutral y en un corto periodo de tiempo (dos o tres partidos en varios días)  la emoción aumenta exponencialmente.

En cualquier caso, el torneo necesita un cambio para no perder su esencia. Esa que evoca a que los clubes modestos son los grandes protagonistas. Veremos si alguien hace algo al respecto.

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Acerca de Pablo Expósito

Periodista deportivo, digital, community manager y monitor de tenis.

Publicado el 13 febrero, 2014 en Deportes, Fútbol y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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